Por Juan Carlos D'Amico - Parece un lugar común decir que con Lydia Lamaison se ha ido la última representante de una casta de actrices argentinas legendarias, o acaso la última que quedaba en actividad. Pero aunque lo sea, no deja de ser cierto. En un mundo en el que la escena padece el vértigo de los brillos efímeros, que alguien haya permanecido con envidiable estabilidad por más de setenta años vigente resulta decididamente extraordinario.