Fernández Pardo, quién nació en Oruro en 1944, dejó de existir ayer –martes 27- en la localidad de Berisso dónde residió durante los últimos 26 años. Hijo de madre Quechua y padre mestizo conservó lengua e identidad recuperando en su obra los motivos propios de su cultura ancestral. Con un gran trabajo del color y la textura, la totalidad de sus cuadros fueron gestados durante su exilio en Argentina. Uno de ellos, el Cristo Kolla, fue censurado durante la última dictadura militar cuando el pintor daba sus primeros pasos.
Con una formación enteramente autodidacta tuvo por atelier uno de los salones de la Escuela N° 2 de Berisso dónde fue portero y sereno más de 25 años. Allí desarrolló una variedad de técnicas gracias a la lectura de libros que él mismo conseguía y descubrió en el trabajo con los alumnos el uso del crayón, material que marcó la última parte de su obra.
Una variedad representativa de esta ecléctica producción pictórica es la que se exhibe en el Foyer del Teatro de la Comedia, y estará disponible para la visita del público en general de martes a domingos en el horario de 9 a 20. |